La
censura nos ha acompañado desde hace siglos en distintos lugares del mundo y
los libros no se han salvado de ella. La prohibición de los textos comienza en
la Edad Media cuando las órdenes religiosas vedaban la publicación de ciertos
libros o simplemente los quemaban. Han pasado siglos desde entonces y aun así,
hasta nuestros días, en pleno siglo XXI, los libros siguen sufriendo de ese
control cultural. Obviamente al ser la literatura una fuente de transmisión de
ideas existirán muchos detractores que querrán anularla, esto puede ser por
ideas políticas, religiosas o ideológicas.
Aunque
no lo creamos, en la literatura infantil ocurre lo mismo, son muchos los libros
que han sido prohibidos en distintas circunstancias y por distintos motivos.
Desde el inicio de este género literario han existido personas e instituciones
empecinadas en dominar las mentes de los más pequeños para que se transformen
en las personas que “ellos” quieren que sean. Es lo que muchas veces ocurre en
épocas de dictadura, los libros son perseguidos e incautados. Fue el caso del “La
torre de cubos” de la autora argentina Laura Devetach, en la última dictadura
vivida en el país la obra fue prohibida en todo el territorio. El ministerio de
Educación y Cultura la tildó de una obra con “graves falencias tales como simbología confusa, cuestionamientos
ideológicos-sociales, objetivos no adecuados al hecho estético, ilimitada
fantasía, carencia de estímulos espirituales y trascendentes" (Fascículo
Un golpe a los libros (1976-1983) ¿Ilimitada fantasía? ¿A caso la planta que da
cuadernos del personaje Bartolo es un peligro para la sociedad? Como podemos
ver, una vez más, el concepto de las ideas, expresado en la imagen de los
cuadernos, sufre de censura.
Otro
de los libros infantiles que fue censurado en muchas librerías fue “Las Brujas”
de Roald Dahl, este se catalogó como una obra que fomentaba la misoginia, el
satanismo y la hechicería. No puedo dejar de mencionar un clásico de la
literatura infantil “Alicia en el País de las Maravillas” de Lewis Carroll,
también fue destituido de colegios y bibliotecas de la provincia China de Hunan
por la sencilla razón de que era inaceptable poner a animales al mismo nivel de
los humanos. Como podemos ver razones para censurar sobran.
Estos
y otros ejemplos de libros infantiles censurados probablemente nos parezcan
ridículos, sin embargo ¿Qué pasa a la hora de seleccionar libros para niños? “Bajo el paraguas de una supuesta protección
del adulto hacia los niños, mucho de lo que llamamos “literatura” queda afuera.
Entonces la literatura, el arte, deja de ser también para los niños, y lo que
le ofrecemos es un producto ad hoc que simula ser arte, que simula ser
literatura, pero ya no lo es.” (Carranza M. Por qué la literatura es para
los niños). Muchas veces los padres, profesores y mediadores dejamos fuera de
nuestra selección literaria para niños muchos libros que tratan temas
difíciles, temas que no creemos aptos para su edad ¿No es eso censura? O peor,
muchas veces son los mismos autores los que se auto censuran porque saben que si
escriben de ciertos temas sus libros no se publicarán.
Como sostuve en un principio, la censura literaria existe hasta el día de hoy y la solución al problema no llegará hasta que los adultos nos demos cuenta que los niños tienen más capacidades de las que creemos.
Como sostuve en un principio, la censura literaria existe hasta el día de hoy y la solución al problema no llegará hasta que los adultos nos demos cuenta que los niños tienen más capacidades de las que creemos.


